Llega un aniversario que pega fuerte para los que llevamos años con un mando de Xbox en las manos. El 13 de mayo de 2016, DOOM volvía a Xbox One y le devolvía la dignidad a una saga que había perdido el rumbo. Una década más tarde, ese reboot sigue siendo la referencia del shooter rápido y agresivo, y es la pieza que explica por qué Eternal y The Dark Ages pudieron existir.

  • Fecha de lanzamiento original en Xbox: 13 de mayo de 2016.
  • Estudio: id Software, propiedad de Bethesda Softworks.
  • Saga posterior: DOOM Eternal y DOOM: The Dark Ages.
  • Plataformas: Xbox One en su día, retrocompatible y optimizado en Xbox Series X|S.
DOOM 2016 corriendo en Xbox
El reboot de DOOM marcó el regreso del shooter rápido al catálogo de Xbox.

El contexto importa para entender por qué este reinicio fue tan grande. Después de un DOOM 3 que apostó por el terror lento y dividió a la comunidad, la saga se quedó en pausa durante años. Cuando id Software volvió en 2016, lo hizo con un mensaje claro: el héroe corre, la motosierra rellena munición y el glory kill es la mecánica que hace funcionar todo el bucle. Nada de coberturas ni regeneración pasiva.

En Xbox Game Pass está toda la trilogía moderna. DOOM (2016), DOOM Eternal y DOOM: The Dark Ages están disponibles en el servicio para suscriptores, lo que convierte este aniversario en una excusa perfecta para hacer un maratón sin pasar por caja. Bethesda entró bajo el paraguas de Microsoft en 2021, y desde entonces sus catálogos clásicos y nuevos lanzamientos han pasado por Game Pass de manera consistente.

Lo más interesante del aniversario es comparar cómo ha evolucionado la fórmula. DOOM 2016 es el más cerrado y arenoso de los tres: pasillos, arenas claustrofóbicas y una banda sonora de Mick Gordon que marcó época. Eternal elevó la verticalidad y el malabarismo de armas hasta convertirlo casi en un juego de plataformas con escopeta, mientras que The Dark Ages ha rebajado la velocidad para apoyarse más en el escudo-sierra y el combate medieval. Si solo has jugado al último, volver al de 2016 sienta como un viaje al origen.

En lo personal, el 2016 sigue siendo el que mejor envejece. No tiene el caos malabarístico del Eternal, pero su ritmo respira mejor en partidas cortas. Y para los que llegamos a Xbox en plena era de los shooters militares grises, su explosión de color y velocidad fue una bofetada necesaria. Diez años después, sigue siendo el punto de entrada perfecto a la saga moderna.

Para celebrarlo, no hace falta inventar nada: con la suscripción a Xbox Game Pass ya tienes los tres juegos a un clic. Si el calendario aprieta, al menos rómpele un par de noches al de 2016 esta semana. Y si nunca lo has tocado, te va a sorprender lo bien que aguanta en Xbox Series X|S con el modo de rendimiento activado.

Fuente: PureXbox