Blizzard ha explicado por qué Diablo no terminó protagonizando Diablo IV ni recibió una expansión dedicada antes de convertirse en el eje de Diablo V. En una entrevista con Kotaku durante BlizzCon, el director artístico sénior John Mueller resumió el motivo de forma directa: el personaje de Diablo exige una historia demasiado grande como para incorporarlo simplemente como contenido adicional.
La campaña base de Diablo IV se construyó alrededor de Lilith, mientras que la evolución posterior del juego fue dando cada vez más peso a una narrativa personal para el personaje del jugador. Mueller explica que introducir a Diablo como una expansión habría limitado el alcance que el equipo quería dar a su regreso.
La decisión de convertir esa idea en una secuela abrió la puerta, según Blizzard, a ser más ambiciosos con la estructura del juego. Diablo V parte de un escenario en el que Diablo ya ha vencido y Santuario ha quedado devastado, obligando al jugador a formar una resistencia dentro de ese nuevo contexto.
El estudio también quiere que esa nueva entrega refuerce el peso de los personajes y las relaciones dentro de la historia. Mueller señala que el objetivo es que el reparto importe al jugador y que la narrativa personal tenga espacio suficiente para desarrollarse durante todo el juego, en lugar de añadirse sobre una estructura ya cerrada.
La explicación amplía lo que ya se conoce sobre Diablo V y su Santuario después de la victoria de Diablo, situando esa decisión narrativa como una de las razones por las que Blizzard optó por una secuela completa.