Mousebusters ya está disponible en Xbox Series X|S y Xbox One. Desarrollado por Odencat, el equipo detrás de Meg’s Monster, este título propone una aventura cozy en pixel-art donde encarnamos a un ratón con una misión muy particular: limpiar un edificio de apartamentos de los fantasmas que acechan a sus residentes.

Mousebusters screenshot: el protagonista ratón explorando un apartamento
La perspectiva de un ratón cambia por completo la escala de los escenarios cotidianos.

Inspiración en la vida real

Daigo Sato, fundador de Odencat, explica que la idea nació de sus propias experiencias viviendo en casas compartidas en países como Japón, Australia y Estados Unidos. Esa sensación de vivir cerca de desconocidos, compartiendo pasillos y cocinas sin llegar a intimar del todo, es el corazón de la narrativa. El juego busca capturar esos pequeños momentos de conexión, como una barbacoa improvisada, que aunque no cambian la vida de nadie, dejan una huella significativa.

Mousebusters screenshot: escena de barbacoa entre vecinos
Momentos cotidianos que definen la atmósfera del juego.

Perspectiva y jugabilidad

El cambio de protagonista, de un fantasma a un ratón, fue clave para definir el tono del juego. Al ser un ratón, el mundo humano se vuelve un patio de juegos lleno de peligros y curiosidades. Un mando de consola se convierte en un objeto enorme, y el espacio bajo la cama es el mirador perfecto para observar la vida privada de los vecinos. La jugabilidad combina la resolución de puzles con momentos de tensión al evitar gatos, manteniendo siempre un tono encantador y humorístico.

A diferencia de otros títulos de acción, aquí las exorcismos no son actos heroicos grandilocuentes. Ayudar a un vecino a reparar un tocadiscos o mejorar su puntuación en un juego para que pueda concentrarse en su guitarra son las pequeñas acciones que marcan la diferencia. Mousebusters es una propuesta sobre fantasmas, sí, pero sobre todo es una historia sobre la empatía y los vínculos invisibles entre vecinos.