El estudio de The Coalition ha revelado que, para que Gears of War E‑Day funcione sin problemas en el Xbox Series S, han convertido el SSD interno en una capa de memoria adicional. El Xbox Series S dispone de 10 GB de RAM, menos que el Series X y la PS5, lo que dificulta que los juegos se ejecuten sin problemas. Microsoft exige que los títulos diseñados para el Series X también funcionen en el Series S, por lo que los desarrolladores deben optimizar el uso de la memoria.
La consola no dispone de tecnologías de escalado como DLSS o FSR, por lo que no puede compensar la falta de RAM renderizando a menor resolución y subiendo la imagen. Para superar esta limitación, Kate Rayner, directora técnica de The Coalition, explicó que el estudio ha hecho que el SSD actúe como una extensión de la RAM. El SSD, aunque más lento que la memoria principal, puede almacenar grandes volúmenes de datos y, cuando el juego necesita acceder a ellos, se transfieren a la RAM en tiempo real.
El equipo ha seleccionado cuidadosamente los fragmentos de memoria que se pueden mover sin afectar el rendimiento, añadiendo memoria virtual al sistema. Con esta técnica, el juego mantiene 60 fps y solo se eliminan las reflexiones basadas en luminancia para preservar la fluidez. Rayner afirmó que la solución evita “bajar realmente la calidad del juego” y que otros equipos ya están interesados en replicarla en futuros títulos para el Series S.
El método ha sido bien recibido por la comunidad y por críticos, que destacan que Gears of War E‑Day ofrece una experiencia de juego fluida sin sacrificar la calidad visual. La técnica también abre la puerta a que otros estudios adopten una estrategia similar para optimizar sus juegos en la consola de menor potencia.