Tim Schafer, fundador de Double Fine Productions, y Guillaume Provos, al frente de Compulsion Games, recuperan la propiedad privada de sus estudios. Bloomberg adelanta que ambas compañías dejan de formar parte de Xbox Game Studios dentro de la reestructuración que Asha Sharma ha anunciado hoy a toda la plantilla de Xbox.

Double Fine, de vuelta a manos de Tim Schafer
Double Fine es el estudio responsable de Psychonauts, Psychonauts 2 y Kiln. Microsoft lo compró en 2019 dentro de la primera gran oleada de adquisiciones de Xbox Game Studios, junto a otros estudios de ZeniMax. Según el comunicado interno de Sharma, Double Fine transicionará a estudio independiente conservando su propiedad intelectual, su catálogo y el margen de desarrollo necesario para completar sus próximos proyectos.

Compulsion Games también recupera su independencia
Compulsion Games, creadores de We Happy Few y South of Midnight, sigue el mismo camino bajo la dirección de Guillaume Provos. Las negociaciones sobre su futuro llevaban semanas circulando antes de esta confirmación oficial. El estudio conserva su catálogo y las herramientas de desarrollo necesarias para seguir adelante fuera del paraguas de Microsoft.
La salida de ambos estudios es distinta a la de otros dos nombres afectados el mismo día: Ninja Theory y Undead Labs no se independizan, sino que pasan a una nueva propiedad externa que financiará Senua y State of Decay 3. Double Fine y Compulsion Games, en cambio, quedan en manos de sus propios fundadores, algo más parecido a un "management buyout" que a una venta a terceros.

El movimiento se enmarca en el plan de reestructuración más amplio de Xbox, que incluye la reducción de unos 3.200 puestos a lo largo del año fiscal 2027. Microsoft no ha detallado los términos económicos de la operación con Double Fine y Compulsion Games, ni si mantendrán algún tipo de acuerdo de distribución con Xbox para sus futuros lanzamientos o si South of Midnight, publicado hace apenas unos meses, seguirá disponible en el catálogo de Game Pass bajo la nueva estructura.
Fuente: Bloomberg