Ryse: Son of Rome, el título de lanzamiento de Xbox One, fue concebido por Microsoft como su propia saga de acción histórica, con la ambición de rivalizar con franquicias como Assassin's Creed. La compañía de Redmond mostró un gran entusiasmo por la propuesta de Crytek, el estudio detrás del juego. El desarrollo de Ryse comenzó en 2006, inicialmente como un título para Xbox 360 centrado en Kinect, antes de evolucionar a un juego de acción y aventura en tercera persona.
Microsoft, que lanzó la Xbox One el 22 de noviembre de 2013 en mercados clave como Norteamérica y Europa, consideraba a Ryse: Son of Rome un escaparate visual para su nueva consola. El juego, desarrollado por Crytek, se lanzó el mismo día que la consola y posteriormente llegó a PC el 10 de octubre de 2014. Ambientado en una versión alternativa de la Antigua Roma, el juego sigue la vida del centurión romano Marius Titus en su búsqueda de venganza. La jugabilidad se centra en el combate cuerpo a cuerpo con espada y escudo, incluyendo secuencias de ejecución y un modo multijugador cooperativo.

Según fuentes cercanas al desarrollo, Microsoft calificó la presentación de la propiedad intelectual como "la más cohesiva y mejor pensada que jamás habían visto". Todo apuntaba a que Ryse se convertiría en una franquicia clave para Xbox, con planes de expansión y secuelas que seguirían la estela de otras grandes sagas de mundo abierto, como la serie Assassin's Creed de Ubisoft, conocida por sus entornos históricos y su jugabilidad de acción y aventura.
Sin embargo, el destino del juego tomó un giro inesperado. A pesar de su prometedor inicio y de ser elogiado por sus impresionantes gráficos, dirección artística y valores de producción, Ryse: Son of Rome no logró el éxito comercial ni el reconocimiento crítico esperado. El título recibió críticas mixtas, con una puntuación media en Metacritic de alrededor de 60-61 sobre 100. Las principales críticas se dirigieron a su corta duración, su jugabilidad repetitiva y lineal, y su diseño poco innovador. El propio CEO de Crytek, Cevat Yerli, expresó su decepción con las ventas del juego, atribuyéndolas a las bajas ventas iniciales de la consola Xbox One.
Este bajo rendimiento complicó los planes de Microsoft para adquirir la propiedad intelectual. La situación llegó a un punto muerto cuando Crytek, el estudio desarrollador, se negó a vender los derechos de la IP a Microsoft. Esta negativa impidió que la visión de una saga al estilo Assassin's Creed con diferentes ambientaciones se materializara, dejando a Ryse como un título único en el catálogo de Xbox One. Crytek, una empresa alemana conocida por títulos como Far Cry y Crysis, así como por su motor gráfico CryEngine, mantuvo la propiedad de la IP, incluso después de enfrentar dificultades financieras en los años posteriores al lanzamiento de Ryse.