Microsoft ha decidido posponer los despidos previstos en su división de Blizzard Entertainment, una medida que ha generado un aumento de la tensión y la incertidumbre entre sus empleados. La falta de claridad en las comunicaciones internas ha disparado el nerviosismo en la plantilla.
Johanna Faries, presidenta de Blizzard, ha enviado correos electrónicos internos a los trabajadores, en los que subraya la importancia del "autocuidado" y promete "futuras comunicaciones" sobre el impacto de estos cambios, pero sin ofrecer un calendario definido. Esta ambigüedad ha sumido a los equipos en un estado de inquietud, sin saber cuándo ni cómo se materializarán los recortes de personal.

La situación es especialmente delicada para Blizzard, que ya cuenta con un historial de reestructuraciones. Tras la adquisición de Activision Blizzard por parte de Microsoft, completada el 13 de octubre de 2023, la compañía experimentó una oleada masiva de despidos. En enero de 2024, Microsoft anunció el recorte de aproximadamente 1.900 puestos de trabajo en sus divisiones de juegos, incluyendo Activision Blizzard y Xbox. Solo en Blizzard Entertainment, 479 empleados se vieron afectados por esta ronda de despidos. Posteriormente, en septiembre de 2024, se produjeron otros 650 despidos en la división de juegos de Microsoft. Este precedente agrava la preocupación actual de los empleados ante una nueva ronda de ajustes.
Los despidos han sido una constante en la industria del videojuego en los últimos años, afectando a numerosos estudios y editoras. Recientemente, en julio de 2026, Microsoft ha llevado a cabo una significativa reestructuración en su división de Xbox, que ha implicado la eliminación de 3.200 roles, con 1.600 despidos inmediatos y más recortes previstos. Otros equipos de Xbox, como Obsidian Entertainment, también han sufrido las consecuencias de estas reestructuraciones, con informes que indican la salida de entre 60 y 70 empleados, lo que representa aproximadamente el 25% de su plantilla. La falta de transparencia en el proceso actual en Blizzard, sumada a la magnitud de los recortes en otras áreas de Microsoft Gaming, solo intensifica la ansiedad de los trabajadores.
La dirección de Microsoft Gaming ha señalado que estos movimientos buscan optimizar las operaciones y alinear la estrategia con una estructura de costes sostenible, especialmente tras la expansión agresiva del portfolio de estudios y los desafíos en el crecimiento de servicios como Xbox Game Pass. Sin embargo, la demora en la comunicación de los detalles específicos para Blizzard mantiene a su personal en vilo, a la espera de un anuncio que defina su futuro dentro de la compañía.